Por qué decidí ser mamá de tiempo completo

CT Working Moms

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Soy mamá de tiempo completo. Un término muy estigmatizado, muy criticado en la sociedad actual, y más aún para una mujer que tenía un gran trabajo en una buena empresa, con carrera y maestría.

No puedo decir que fuera una decisión difícil, siempre supe que de ser posible así sería, y afortunadamente pude elegir ser mamá de tiempo completo con el total apoyo de mi marido.

Siempre en el trabajo me gané todos los premios y reconocimientos que había para ganar, mis evaluaciones de desempeño eran las mejores con los mejores comentarios. Y de repente mi vida era estar con un bebito que todo lo pedía llorando, que nunca me decía si mi trabajo como mamá estaba bien hecho o no.

 Y me preguntaba, “¿habré hecho lo correcto?”. Pero creo que esa duda la tenía más por los comentarios y la opinión de la sociedad en general que por mi misma.

Que si voy a perder mi independencia económica, que qué va a pasar si algún día necesito regresar a trabajar, que qué va a pasar con mi carrera, que es mejor darle a mi hijo el ejemplo de una madre trabajadora, que no puedo pasar un día sin estar sucia, que nunca podré tener una comida tranquila.

Creo que hoy en día se habla mucho sobre la mamá trabajadora y lo valioso que es ese ejemplo para sus hijos. Se defiende mucho esa figura, tal vez para darle un poco de consuelo a las mamás que tienen que salir a trabajar, que no tienen la opción de quedarse en casa, pero también las mamás de tiempo completo vivimos nuestros propios rollos mentales.

Dudas acerca de si hicimos lo correcto, tratar de dar explicaciones a quienes nos cuestionan (directa o indirectamente) esta decisión, lidiar con los comentarios que te hacen sentir una mujer “chapada a la antigua”, una mantenida, una floja que decidió quedarse en casa en lugar de regresar a trabajar (¿y saben qué? yo que trabajé en una oficina antes de ser mamá de tiempo completo les puedo decir, me canso más ahora).

Se trata también del enorme cansancio de estar detrás de un bebé todo el día, tener que bañarte en un minuto, tener que comer con dos tenedores en la mano (uno para ti y otro para el bebé), no poder ni ir al baño con la puerta cerrada, estar pensando todo el tiempo a qué jugar con él para que esté estimulado, qué darle de comer que sea sano, los pleitos a la hora de la lavada de dientes, cómo manejar mejor sus berrinches, cómo enseñarle a decir “gracias” y “por favor” …

Se trata de una vida donde ya no uso Excel para hacer modelos financieros sino para hacer la lista de menús que le voy a dar a mi bebé, donde los contactos en mi teléfono dejaron de ser los los compañeros de trabajo y los clientes para convertirse en el pediatra, la farmacia y el Gymboree, y donde uso el internet ya no para leer sobre las últimas noticias en el mundo, sino para darme ideas de cómo hacer la mejor fiesta para mi niño.

Se trata de dejar de lado el reto intelectual y asumir un reto totalmente emocional (y físico). Se trata de dejar a un lado mis necesidades para ver por las necesidades de mi niño.

Y a pesar de todo eso, yo me pregunto ¿y por qué no disfrutar de tiempo completo la mejor etapa de mi hijo y en primera fila si puedo hacerlo? Se trata de disfrutar en primera fila cada cosa que aprende, cada nueva palabra que trata de imitar, cada nueva gracia que se le ocurre. Se trata de disfrutar que te contagie las carcajadas que se echa por cualquier tontería que lo hace reír. Se trata de poder abrazarlo y besarlo en cualquier momento del día que se me antoje.

Se trata de que sea a ti quien busca cada vez que se cae y se pega. Se trata de ser la que sabe descifrar sus palabras. Se trata de vivir la primera vez que se volteó, la primera vez que gateó, la primera vez que caminó, la primera palabra que dijo, y que nadie me lo tenga que contar.

 Y si, también es vivir en primera fila cada berrinche, cada pleito por irse a dormir o por lavarse los dientes, cada angustia si no quiere comer, si ya se enfermó. Pero a pesar de todo y de todos, para mi vale la pena. Y creo que de eso se trata, de que cada una podamos escoger qué es lo que queremos para nosotras y para nuestros hijos, sin juzgarnos.

Se trata de saber que no puedo tenerlo todo, y elegir estar con mi niño durante su infancia, que es cuando más me va a necesitar. Esta fue mi decisión y estoy feliz con ella. A mi me encanta ser una mamá de tiempo completo y en primera fila.