5 razones para esperar antes de avisar del nacimiento de tu bebé

Acaba de nacer mi segunda bebé por cesárea y una de las mejores cosas que se me ocurrió fue no avisar a nadie hasta casi un día después. No sé cómo sea la recuperación por parto natural, pero la recuperación … Sigue leyendo

Una mamá egoísta

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Yo creo que ser un poco “egoísta” como mamá, te permite ser una mejor mamá. Cuando nació mi primer bebé me desvivía por estar a su disposición 24/7.

Comía en 10 minutos cualquier cosa que estuviera al alcance (no siempre lo más saludable), me bañaba en 5 minutos (o menos) para estar disponible en cuanto me necesitara. Mientras él dormía trataba de dormir (ya saben el típico “cuando el bebé duerme tu duermes” que no siempre puedes lograr), y cuando no podía dormir me la pasaba leyendo y buscando cosas en internet que me ayudaran a ser una “mejor” mamá.

Ni pensar en tomar un descanso, en pedirle ayuda a nadie para que me cuidara al bebé en lo que yo dormía o me daba una escapada al salón. Todo eso me hacía sentir como una mala madre.

Ahora en retrospectiva y a poco tiempo de que nazca mi segundo bebé me he dado cuenta de algo: ser “egoísta” como mamá no me hace una mala madre, de hecho yo creo que me hace mejor mamá.

Y no me refiero a dejar al niño encargado con una nana todo el día, me refiero a darme ese “break” de la maternidad un rato cada semana, ese “break” que me hace regresar a casa y a mi niño con ánimos renovados, con más ganas que nunca de echarme al suelo a jugar con él a los carritos, a los trenes o a lo que sea que se le ocurra. Me da la oportunidad de ser más paciente con él cada vez que tiene un accidente porque se le olvidó avisarme que quería ir al baño (otra vez), o cada vez que me pide que le cuente el mismo cuento por cuarta vez en el día (que ya me estoy aprendiendo de memoria).

Ser esa “mamá egoísta” me ha permitido no olvidarme de mi misma, de tener metas de crecimiento personal otra vez, a pesar de ser una mamá de tiempo completo. Me permite seguir descubriendo quién quiero ser yo, más allá de ser “la mamá de…”, “la esposa de…”.

En realidad, yo creo que dejar esa culpabilidad y permitirme no ser esa madre abnegada y que sólo piensa en el niño, me hace una mujer más feliz, y por ende, una mejor mamá.

Viajando a Orlando – Segunda Parte

En la primera parte de esta serie les platicaba sobre todos los preparativos para el viaje a Disney World, en Orlando. Desde el pasaporte, visa, hasta el hotel. Aquí les voy a platicar cómo preparamos al chaparrito para que disfrutara del viaje lo más posible, antes y durante el viaje.

Preparando al chaparrito para disfrutar de su visita

Empezamos a pensar en estas vacaciones aproximadamente un año antes de ir, así que tuvimos mucho tiempo para ir preparando al chiquito. Eso consistió básicamente en que fuera conociendo a los personajes de Disney para que cuando los viera los pudiera reconocer y significarán algo para él.

No soy muy fan de poner a mi niño a ver la tele así que traté de mantener al mínimo las películas, y lo que más usamos fueron juguetitos, figuras y libros. Así le fuimos “presentando” personajes como Mickey, Minnie, Goofy, los personajes de Cars, Toy Story, Monsters Inc., etc.

Es algo que valió muchísimo la pena ya que de los momentos más inolvidables que tenemos fue cuando conoció a Mickey (su favorito) y no podía quitarle los ojos de encima. No podía creer que lo estaba viendo y fue un poco difícil tomarle la foto con él porque en lugar de voltear a la cámara sólo quería ver a Mickey.

Conociendo a Mickey

También se emocionó mucho cuando vio a Sulley y Mike de Monsters, Inc, a Buzz y Woody de Toy Story, o a Winnie the Pooh. Y aunque no los conocía le llamaban mucho la atención personajes como las princesas, Dug y Russell de Up, Louie y Baloo del Libro de la Selva, entre otros.

 

Viajando al ritmo del pequeño

Normalmente cuando viajábamos antes de tener bebés éramos del tipo de poner despertador, planear día por día qué lugares íbamos a visitar e ir corriendo de un lugar a otro para tratar de abarcar lo más posible en un solo día. Esto ha cambiado radicalmente desde que viajamos con un chiquito, y principalmente este viaje no podía ser la excepción.

Yo creo que de lo que más ayudó a mi niño a disfrutar este viaje es que lo hicimos completamente a su ritmo. Jamás hubo despertadores, ni corrimos para llegar de un lugar a otro, ni le insistimos en mantenerse despierto para ver un show.

Pero creo que para lograr esto es importante que como papá sepas desde antes de llegar a los parques, que ir al ritmo de los pequeños significa que en un día tal vez sólo te subas a 4 atracciones, o que tal vez te tengas que salir del show porque le dio miedo al niño.

Se trata de respetar sus gustos y sus miedos, de respetar si esta cansado y necesita dormir y de tratar de pensar qué atracciones son las que más le pueden gustar. Ciertamente las atracciones para los más chiquitos no siempre son las más entretenidas para los grandes, o la que pensabas que le iba a encantar le da miedo, pero para nosotros este viaje era para el niño, así que así fue como lo hicimos.

 

Las atracciones para los chiquitos

Algo de lo que me encantó en los parques de Disney es que a un gran número de atracciones se pueden subir los pequeñitos (algo que no aplica a parques como Universal, ya después les contaré de esto).

Lo que si hay que tomar en cuenta es que, aunque por estatura no tengan problema para entrar a las atracciones o shows si puede darles miedo por temas de obscuridad o personajes que los sorprendan.

 

La carriola

Viajar con carriola tiene sus ventajas y desventajas. Aquí les cuento mi experiencia:

  • Desventajas

Aunque te dejen subir antes al avión cuando llevas niños pequeños, y te puedas bajar antes que otros pasajeros, de todas formas tendrás que esperar a que te entreguen la carriola a la puerta del avión. El problema está en que entre más te tardes en salir del avión, más te tardas en llegar a la fila de migración, y más te tardarás en lograr salir del aeropuerto.

Nosotros pudimos bajar muy rápido del avión, pero al estar esperando la carriola terminamos siendo los últimos en la fila de migración, misma que nos tomó dos horas.

Otra desventaja es que para subirte a algunos transportes que te llevan del hotel al parque hay que doblar la carriola. Es un poco complicado porque en un minuto tienes que quitar todas las cosas que cuelgan de la carriola, bajar al niño y tratar de acomodarte con todo lo que traes cargando.

  • Ventajas

Pero a pesar de todas las desventajas e incomodidades la verdad es que para mi siempre es mucho más fácil viajar con un chiquito en la carriola. Lo puedes controlar más fácil cuando hay muchas personas en un lugar, no lo cansas tanto al hacerlo caminar por periodos largos, no te cansas tu ya que no lo tienes que cargar, tampoco tienes que estar cargando nada más porque puedes poner todas tus cosas en la carriola, y cuando el chiquito está cansado se puede quedar cómodamente dormido en su carriola.

Si el niño quiere bajarse a caminar hay muchísimos lugares donde puedes dejar tu carriola estacionada un rato (y a pesar de la desconfianza que te pueda dar, la verdad es que al menos en mi experiencia, nunca pasó nada con nuestras cosas).

  • La alternativa

Otra opción es rentar la carriola al llegar a los parques, pero a mi no me parecía una carriola muy cómoda ni para el niño ni para los papás. No son de las que se puedan reclinar si el chiquito se quiere dormir y el espacio para colgar cosas es muy reducido. Además de que tienes un horario para regresarla y si viajas en temporada alta no te aseguran que haya disponibilidad.

 

Bueno, pues eso es todo por ahora. En la siguiente parte les platicaré sobre los parques que visitamos en Orlando, y si eran adecuados para el chiquitín o no.

 

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Viajando a Orlando – Primera Parte

 

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Mucha gente nos decía que no era buen momento, que esperáramos a que el niño fuera más grande, que no se iba a acordar de nada, y tal vez tenían razón, pero este fue un viaje inolvidable, al menos para los papás, así que no me arrepiento de haberlo hecho con mi niño tan chiquito.

Los preparativos no fueron cosa fácil, así que si lo están pensando o ya lo están planeando, aquí les comparto todas mis experiencias esperando que les puedan ayudar.

Este es un tema muy extenso así que decidí dividirlo por partes para no cansarlos con tanta información. Hoy les voy a platicar sobre la planeación del viaje (pasaporte, visa, y eligiendo el hotel).

El pasaporte

Era la primera vez que viajábamos fuera del país con el chiquito, así que tuvimos que planear desde sacar su pasaporte. La verdad es que no fue tan complicado, sobre todo si lo haces con tiempo y no tratas de sacar la cita en temporada de vacaciones.

En la página de la SRE pueden agendar la cita y ver todos los documentos que te piden. Es importante saber que a esta cita tienen que acudir el menor con ambos padres.

El único contratiempo que tuvimos aquí fue el documento que usamos para acreditar la identidad del chaparrito. Al ser un trámite para un menor de 7 años la opción que da la SER para acreditar su identidad es llevar una constancia del pediatra en el que aparezca la foto del menor con un sello y la firma del doctor.

Es muy importante que el sello que pone el doctor sea visible, sobre la foto. Me comentaron que este es un documento que regresan muy seguido, por tener un sello muy tenue (que fue lo que nos pasó). La única recomendación que les puedo dar aquí es que en la foto que pongan en el certificado el pequeño traiga alguna playera de color claro para que el sello se note más fácilmente.

Visiten esta página para todos los detalles que necesitan conocer:  SRE

 

La visa

Si al menos uno de los padres tiene visa de Estados Unidos vigente es mucho más fácil conseguir la VISA para el menor. De esta manera sólo hay que llenar un formato, pagar los derechos correspondientes, sacar una cita y llevar los documentos que requiere la embajada. Aquí pueden ver todos los requisitos con detalle: Visa

Es importante que para este momento ya tengan el pasaporte del menor, ya que en el cuestionario les piden como dato el número de pasaporte, además de tener que llevar el pasaporte físicamente el día de la cita.

A esta cita no es necesario llevar al pequeño y tampoco tienen que ir ambos padres.

 

Escogiendo el hotel: Hotel en Disney World o no

Y empiezan los preparativos para el viaje. La primera pregunta era: ¿nos quedamos en hotel de Disney o no? Quedarse en los hoteles de Disney supone varias ventajas, por lo que nos convencimos de que era lo mejor. Una nota importante: no trabajo para Disney ni recibo ningún tipo de comisión por mis comentarios aquí, simplemente les platico las cosas como las viví.

Aquí les pongo las ventajas que tienen, y si las pudimos aprovechar o no.

  • Transporte aeropuerto – hotel – aeropuerto gratuito

Es un servicio muy cómodo, con buena logística y con salidas regulares desde el aeropuerto de Orlando hacía todos los hoteles de Disney. Muy conveniente para no tener que rentar coche o llegar al aeropuerto y empezar a buscar taxi. Además no tiene costo extra. Desde que llegas programas también tu salida, así que el día de regreso ya sabes en qué lugar y a qué hora te recogerá el autobús para llevarte de nuevo al aeropuerto.

  • Tus maletas desde el aeropuerto hasta tu cuarto de hotel

Esta fue una ventaja que no pudimos aprovechar por no conocer bien cómo funciona. Si haces el check-in online desde antes de viajar el sistema te da la opción de imprimir etiquetas para el equipaje. Si usas estas etiquetas puedes dejar las maletas en el aeropuerto en un punto designado por Disney Magical Express y olvidarte de ellas, ya que el staff de Disney las llevará por ti hasta tu habitación de hotel.

Eso si, pueden tardar hasta 3 horas en llegar, pero la ventaja es que una vez que llegas a Orlando puedes dedicarte a disfrutar de tus vacaciones e irte a cualquier lugar como Downtown Disney.

  • Transporte hotel – parques gratuito

Un servicio muy conveniente ya que no teníamos que estar pensando en taxis para ir a los parques. Dependiendo el hotel en el que te quedes y el parque al que vas a ir puedes usar transportes como autobuses, barquitos o el monorriel. Estos transportes van y vienen todo el día.

  • Horarios extendidos en los parques (puedes entrar antes o salir después)

Viajando con un pequeño que todos los días se despierta antes de las 7 a.m. (hora de México D.F., lo que sería 8 a.m. hora de Orlando) yo juraba que todos los días estaríamos en los parques a las 8 a.m., pudiendo así disfrutar de los horarios extendidos.

Con lo que no contaba es que mi niño tampoco se dormiría a la hora que acostumbra y estaría muy cansado como para despertarse a sus horarios normales.

Esta fue una ventaja que jamás pudimos aprovechar. Nunca llegamos antes de las 9 a.m. a los parques, y tampoco pudimos quedarnos hasta tarde. Y al estar de vacaciones nuestra intención tampoco era despertar al chiquito para poder llegar temprano a los parques.

  • Magic Bands

Cuando te quedas en un hotel de Disney te dan un brazalete electrónico con el que abres la puerta de tu cuarto, con el que puedes hacer compras (tiendas y restaurantes en parques, hoteles y Downtown Disney), donde tienes las entradas a los parques y la información de tu plan de comidas en caso de que lo hayas comprado, donde tienes la información de los Fast Passes (más adelante les cuento qué es esto), y en el que se registran las fotos que te toman en los parques (que más adelante puedes ver en internet).

Es muy cómodo porque una vez que lo tienes ya no necesitas sacar tu cartera para nada (a menos claro de que salgas de Disney World).

  • Planes de comidas

Otra gran ventaja de quedarse en los hoteles de Disney es la opción de comprar un paquete de comidas, que me parece muy recomendable y al que, sabiéndolo usar, le puedes sacar mucho provecho y terminar pagando mucho menos por comidas de lo que pagarías normalmente.

Hay varias opciones que van desde un plan para snacks y comidas rápidas, hasta los que te permiten tener tres comidas al día en restaurantes con servicio a la mesa.

Pueden ver más detalles de estos planes aquí: Disney Dining Plans

  • Opciones de paquetes con descuentos

Hay muchas opciones de paquetes para viajar a los hoteles de Disney y dependiendo de la temporada pueden encontrar diferentes promociones. Algunos beneficios de comprar en paquete pueden ser tarifas más bajas para los hoteles, entradas a los parques, Memory Maker (un paquete para fotografías del que les platicaré más adelante), descuentos en los planes de comidas, etc.

Pueden buscar las ofertas de temporada en esta liga: Disney Resort Hotel Rooms Special Offers

  • Poder elegir Fast Pass hasta seis meses antes de viajar

El Fast Pass es una opción gratuita que tienes para hacer filas cortas en las atracciones de mayor demanda. Si viajas en temporada baja es muy probable que con o sin Fast Pass entres rápido a las atracciones de todas formas. Pero si te interesa algo relacionado con Frozen (la película de moda) o la atracción más nueva, seguramente, y aún en temporada baja, necesites reservar tu Fast Pass con el mayor tiempo posible o dedicar una hora o más de tu día a hacer la fila. Al hospedarte en hoteles de Disney puedes apartar tus Fast Passes hasta con seis meses de anticipación.

  • Mandar las compras a tu cuarto de hotel

Cuando te quedas en un hotel de Disney puedes mandar las compras que hagas en los parques directamente a tu cuarto de hotel. De esta manera no tienes que estar cargando los paquetes mientras estas disfrutando de los parques.

  • Diferentes opciones de precios de hoteles

Existen muchos hoteles de Disney para diferentes presupuestos, que van desde lugares para acampar, hoteles económicos hasta villas de lujo. Los precios por noche antes de impuestos varían por temporada, pero más o menos pueden ir desde $48 hasta más de $493 dólares.

Aquí pueden ver todas las opciones: Disney Resorts

Para ver a más detalle las ventajas de hospedarse en estos hoteles pueden visitar esta liga: My Disney Experience benefits

 

En la siguiente parte les compartiré mis tips para viajar a Disney con niños pequeños.

 

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El primer año como mamá en la vida real

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He leído mucho sobre mujeres que dicen que jamás te puedes sentir lista para tener hijos, que nunca va a ser un buen momento, pero yo si me sentía lista, sabía que había llegado el tiempo, y quería ser la mejor mamá del mundo.

Leía libros, revistas, blogs, escuchaba opiniones de todo, tomamos el curso psicoprofiláctico, veíamos videos, etc. Y creía que ya estaba preparada.

Siempre había pensado que tener un bebé tendría sus complicaciones para la vida diaria, pero que con un poco de organización no podría ser tan grave. ¡Qué equivocada estaba!

Mientras estás embarazada de tu primer bebé idealizas mucho tu mundo ya que llegue el bebé. Sabes que habrá cambios, sabes que tendrás que aprender muchas cosas, pero no tienes ni idea de lo que se te viene encima y de lo que serás capaz de hacer y de aguantar.

Cuando estas embarazada te dicen miles de veces “aprovecha ahora para descansar, porque cuando llegue el bebé ya verás lo que es bueno”, pero nadie te puede preparar para el cansancio que vas a sentir en la vida real.

Es un cansancio físico, emocional, mental. Las hormonas ciertamente no ayudan en nada, y eso que ni siquiera pasé por una depresión post-parto, ni nada por el estilo.

Y no se trata solo del cansancio. ES VIVIR EN UNA DUDA TODO EL DÍA ¿lo estaré haciendo bien?, ¿y ahora por qué llora?, ¿será bueno despertarlo para hacerle un masaje o mejor lo dejo dormir?, ¿estará aburrido de estar ahí sentado?, ¿se habrá quedado con hambre?….

Me sentía cansada todo el día a pesar de la ayuda que tenía, y yo no quería pensar en que el ser mamá es algo sacrificado (me parecía una idea de la época de mis abuelitas), pero terminé entendiendo el sentido de esa frase. Sacrificas tu tiempo, tu bienestar, tu descanso, tus horarios de comida, y prácticamente toda tu vida como la conocías antes, por darle tiempo a alguien más, por cuidar el bienestar, descanso, horarios de comida y vida de alguien más.

Me sentía la peor mamá del mundo cuando no le cambiaba el pañal a tiempo, cuando lloraba y yo no podía entender porque (cuando hay mamás que del puro llanto entienden si llora porque tiene frío, hambre o sueño), cuando no lo podía dormir, y prácticamente todo el día y en cualquier momento me sentía la mamá más incompetente del mundo.

¿Y saben qué? Facebook, internet, las redes sociales, los libros… no ayudan mucho en esos momentos de desesperación. ¿Cuántas veces han visto que sus amigas que ya tienen bebés suban a su Facebook una foto de sus bebés llorando incosolablemente, con ellas hechas una facha, confesando lo ineptas que se sienten como mamás, aceptando que no tienen la menor idea de lo que están haciendo? Yo al menos puedo decirles que nunca he visto algo así, y debo confesar que me sumo a las mamás que solo suben las fotos divertidas con el bebé, en las que sale divinamente vestido y limpio, sonriendo, jugando, como si así fuera en la vida real todo el tiempo.

Si, es inevitable el llanto de la mamá de vez en cuando (por frustración, cansancio, las hormonas, hartedad, monotonía…. a veces ni sabes porque lloras pero tienes ganas de llorar). Si, es un mundo de enorme responsabilidad. Si, es un mundo de sacrificios.

Y el mejor consejo que todo mundo te da es: “cuando el bebé duerme, tu duermes”, ¡¡¡COMO SI FUERA POSIBLE!!!! Y entonces a qué hora hago algo para mi, a qué hora desayuno, a qué hora termino mis pendientes, y si no tienes ayuda en casa, a qué hora arreglas la casa.

Hoy, a casi dos años de que llegara nuestro bebé puedo decir que no me arrepiento de nada, pero no olvido ese primer año, y confieso que tengo recuerdos agridulces de esa etapa.

No sé si sirva de algo, pero a las que todavía están pasando por esta etapa tan difícil solo les puedo decir: ¡Aguanten!, ese primer año es muy difícil, pero va a pasar. No son las primeras que pasan por esto, no serán las últimas, y no están solas, las que ya hemos pasado por ahí las entendemos (aunque no lo confesemos también nos sentimos desesperadas, las peores mamás del mundo, las más ineptas).

Habrá días que se sientan desesperadas, hartas, completamente incompetentes, como las peores mamás del mundo, pero no pasa nada. No pasa nada si un día no se pueden ni bañar ni cambiar de ropa, no pasa nada si un día se sienten las más fachosas del mundo, no pasa nada si un día no lavan los platos, no pasa nada si un día no bañan al bebé, no pasa nada si un día pusieron mal el pañal y el bebé está embarrado hasta la espalda, y no pasa nada si un día desean con toda su alma salir corriendo, es normal…

El tiempo se pasa muy rápido y este primer año tiene muchos momentos que disfrutar. No les tengo que contar de todos los momentos felices que vivirán ese primer año, que compensan todo lo demás: cuando tu bebé te agarra la mano por primera vez, cuando te voltea a ver por primera vez, cuando te sonríe por primera vez, cuando lo llevas al pediatra y te dice que está creciendo muy bien, cuando empieza a jugar, cuando duerme su primera noche completa, cuando deja de llorar a la hora del baño…todo eso hace que se les olviden los muchos momentos difíciles que también vivirán en ese primer año.

El mejor consejo que puedo darles a las que están pasando por esta etapa es que traten de disfrutarlo (a pesar de todo lo que implica este primer año).